Guía técnica para la gestión de activos en redes de abastecimiento

A lo largo del S.XX, las inversiones realizadas en infraestructuras hidráulicas en España han sido muy importantes. Entre los años 1950-1990, la red de distribución de agua potable creció de manera considerable vinculado principalmente a la construcción de nuevas viviendas. Sin embargo, las partidas presupuestarias para dichas inversiones millonarias no se están recuperando como costes del servicio, y los Fondos Europeos que han permitido financiar durante las últimas décadas las infraestructuras hidráulicas se están acabando dando lugar a tasas de renovación inferiores a las necesarias y el consiguiente envejecimiento de las infraestructuras.
La prestación del servicio de abastecimiento de agua potable depende, en gran medida, de sus activos (conducciones, depósitos, estaciones de bombeo, …), siendo estos el resultado de las inversiones de capital acumuladas durante muchos años y de los gastos operacionales de mantenimiento y rehabilitación de los mismos. A día de hoy, ofrecer un servicio de abastecimiento de agua fiable e incluso mejorarlo, cuando las infraestructuras están anticuadas y los recursos financieros son limitados, es un reto difícil de conseguir. A estas dificultades se suman otros factores externos, como son el crecimiento demográfico y estacional, las variaciones de los patrones de consumo, la conformidad reglamentaria actual y futura, las diferencias entre la disponibilidad y demanda de agua, la trasparencia en la gestión y otros criterios de mayor orden; como el desarrollo sostenible, el cambio climático y la resiliencia de infraestructuras.
Por lo tanto, después de este ciclo de inversión es necesario reorientar los esfuerzos para una adecuada gestión de las infraestructuras, desde su mantenimiento preventivo, pasando por las actividades de reparación y rehabilitación, al objeto de garantizar unos elevados niveles de servicio a lo largo de la vida útil de los activos. En un contexto presente y futuro, en que los recursos financieros tienden a ser cada vez más escasos, y sin garantías de nuevas financiaciones comunitarias, resulta indispensable rentabilizar y optimizar las infraestructuras existentes como forma de garantizar la sostenibilidad económica y financiera de los servicios a medio y largo plazo.
Dicha tarea resulta complicada sin la ayuda de herramientas de gestión que ayuden en la toma de decisiones. Es ahí donde surge la necesidad de una Gestión de Activos materializada en la Gestión Patrimonial de Infraestructuras. La GPI ayuda a superar este desafío de una forma beneficiosa, con criterios de transparencia, prudencia y eficacia en la gestión, manteniendo la calidad del servicio prestado a largo plazo. Establece las prioridades de inversión y su justificación, optimiza la utilización de los activos existentes, teniendo en cuenta la probabilidad de fallo y sus consecuencias, dando soporte al establecimiento de tarifas suficientes para sufragar el coste del servicio y garantizar su sostenibilidad.
La guía técnica desarrollada por el Grupo de Trabajo de Gestión de Activos de la Comisión 3ª de AEAS, contextualiza la GPI en niveles (inicial, básico y avanzado), hace un repaso de los antecedentes y estado del arte de la gestión de activos, con especial atención a la situación en España y a nivel europeo, y detalla los aspectos fundamentales a tener en cuenta para la renovación de redes, como son las tecnologías de la información, los criterios para la renovación (combinando coste, riesgo y desempeño), la valoración de los activos y su materialización en los planes de inversión, cuantificando las necesidades presupuestarias a corto, medio y largo plazo.